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jueves, 29 de mayo de 2008

Carmelitas Descalzas del glorioso San José

Carmelitas Descalzas del glorioso San José

Fuente: www.carmelitasecija.es.tl
Autor: Catholic.net

Quiénes Somos


Cada Carmelita Descalza, debe buscar en su corazón el canto del amado que la atrae y la enamora. Para eso se va al Carmelo.

Su ofrenda hecha desde el desprendimiento de su alma en plena libertad, ha de renovar su amor al Amado un número ilimitado de veces por cada instante de vida. No vive sino para amar a Jesús.

La oración es dialogo con el Señor, es intimidad y amistad...por eso la Carmelita dedica dos horas especiales cada día para hablar con él. Pero toda la vida del Carmelo es vida de oración... se le piensa, se le respira a cada paso. Su presencia lo llena todo.

Bajo su Mirada

María es modelo, hermana y amiga para la Carmelita Descalza. De ella aprendemos la forma en la que quiere Jesús que le amemos.

Con Él y en Él

Cada Carmelita Descalza, debe buscar en su corazón el canto del amado que la atrae y la enamora. Para eso se va al Carmelo.

Su ofrenda hecha desde el desprendimiento de su alma en plena libertad, ha de renovar su amor al Amado un número ilimitado de veces por cada instante de vida. No vive sino para amar a Jesús.

La oración es dialogo con el Señor, es intimidad y amistad...por eso la Carmelita dedica dos horas especiales cada día para hablar con él. Pero toda la vida del Carmelo es vida de oración... se le piensa, se le respira a cada paso. Su presencia lo llena todo.

Sin mistigación hasta la muerte

Hace mucho tiempo ya Teresa de Jesús, aquella mujer andariega e inquieta que buscaba con ansias el camino más recto a la perfeccion evangélica, se topó con Juan de la Cruz. Una entrevista memorable en aquel Carmelo de Medina del Campo bastó para que juntos pensaran en devolver al antiguo tronco del Carmelo, todo el vigor perdido con los años y la relajación.

Hoy sus hijas, herederas de aquel glorioso dechado de fidelidad y austeridad junto a la alegría desbordante característica propia de los palomares de la Virgen queremos vivir libre y espontáneamente aquella misma Regla y Constituciones que dejara para sus hijas Ntra. Santa Madre

Profesamos con orgullo las mismas leyes que, adaptadas a las directrices del Concilio Vaticano II defendiera hasta su muerte la seráfica doctora de Ávila y aprobara el Juan Pablo II en 1990.


Todas han de amarse

Según el deseo de Ntra. Santa Madre Teresa de Jesús, los Carmelos han de ser verdaderas familias, donde cada una de las hermanas procure servir, amar, respetar y ayudar en lo que pudiere a las demás.

Se vive en el Carmelo no solo para darse a Dios Nuestro Señor, sino también a nuestros hermanos los hombres, por quien pedimos y rogamos y tambien a nuestras hermanas de comunidad haciendo que la vida sea más llevadera y afable.


bajo la ley del Trabajo

"Entre los pucheros anda el Señor" así diría Nuestra Santa Madre refeiriendo y ensalzando los trabajos más humildes de la casa. Dios está en todo sitio, el corazón a de buscarlo donde quiera y poniéndose en sintonía con Él a de amarle.

Trabajamos como pobres, buscando nuestro sustento diaría. Nos dedicamos a varios trabajos, entre ellos la elaboración de confituras y dulces para la venta, ropa litúrgica, costura, cerámica y pintura.

Para la carmelita trabajar no significa esfuerzo extenuante por conseguir riquezas. El fin del trabajo es además de ecocómico, un medio para darnos más a nuestros hermanos los hombres. Del trabajo de las que pueden trabajar, sale el sustento de todas. Por eso es una forma también de donación entre nosotras.

Fundadora del Carmelo de San José de Écija: Madre Juana de la Santísima Trinidad. Carmelita Descalza

Nuestra querida Madre Juana de la Santísima Trinidad, fue la fundadora de este convento de Écija, muy cerca de Sevilla.

Del convento de Carmelitas Descalzas de la misma capital andaluza vino la Madre y sus compañeras de fundación.

La erección del monasterio fue en un comienzo algo costoza dada las dificultades económicas, pero Dios no dejó de la mano el proyecto y despúes de arreglar todo se erige la casa poniendo como protector, custodio y patrono al Glorioso San José, como había querido e hizo casi siempre Ntra. Santa Madre Teresa de Jesús.

Fue una monja muy virtuosa y entregada, un ejemplo de carmelita, de madre y maestra. Deroochaba ternura. Murió en olor de santidad. Algunos aseguran haber recibido favores por su intercesión.

Sus restos mortales se encuentran debajo de las rejas del coro en nuestro monasterio, conservándose hasta la actualidad en un estado de incorrupción.


Beata Elías de San Clemente. Carmelita Descalza (1901-1927)

Tercera hija de los esposos José Fracasso y Pascua Cianci, la Beata nació en Bari el 17 de enero de 1901 y, a los cuatro días, fue bautizada con el nombre de Teodora en la iglesia de Santiago por su tío don Carlos Fracasso, capellán del cementerio. Recibió la confirmación en 1903 de manos de monseñor Julio Vaccari, arzobispo de la diócesis.

Su familia vivía entonces en la plaza de San Marcos y se mantenía con los ingresos del padre, maestro pintor y decorador edil, el cual, alrededor de 1929/30 con grandes sacrificios abrirá un negocio para la venta de barnices y colores. Su madre se ocupaba de las faenas domésticas.
Considerados ambos como óptimos cristianos practicantes tuvieron nueve hijos, cuatro de los cuales murieron en tierna edad. Representaron un punto seguro de referencia en su crecimiento humano y espiritual para los cinco hijos que quedaron en vida (Prudencia, Ana, Teodora, Dominica y Nicolás).

En 1905 la familia se transfirió a la calle Piccinni, a una casa que tenía un pequeño jardín, en la cual la pequeña Teodora, a la edad de cuatro o cinco años, afirmó haber visto en sueños a una bella "Señora" que se paseaba entre las filas de lirios florecidos, y que después desapareció al improviso con un haz de luz, y a la cual prometió hacerse monja de grande, una vez que la madre le había explicado el posible significado de la visión.

Teodora, mandada al asilo de las religiosas estigmatinas, prosiguió los estudios hasta el tercer año de primaria. El 8 de mayo de 1911, después de haber hecho una larga preparación, recibió la Primera Comunión; la noche precedente sueña a Santa Teresita del Niño Jesús quien le predice: "serás monja como yo". Después frecuentó el taller de costura y de bordado en el mismo Instituto.

Entra a formar parte en la asociación de la Beata Imelda Lambertini, dominica con una acendrada piedad eucarística; pasará enseguida a la "Milicia Angélica" de san Tomás de Aquino. Reunía periódicamente a las amigas en la habitación de la casa para hacer meditación y orar juntas, para leer el Evangelio, las Máximas Eternas, la Imitación de Cristo, los 15 sábados de la Virgen, las vidas de los santos y sobre todo la autobiografía de santa Teresa del Niño Jesús.

Este comportamiento y su benéfico influjo en las otras compañeras no pasaron desapercibidos a una de sus maestras, sor Angelina Nardi. Mientras tanto, la no bien definida vocación religiosas de Teodora comenzaba tomar una dirección bajo el consejo del P. Pedro Fiorillo, O.P., su director espiritual, que le introdujo en la Tercera Orden Dominica, en la cual, admitida como novicia el 20 de abril de 1914 con el nombre de Inés, hizo la profesión el 14 de mayo de 1915, con dispensa especial por su joven edad.

Teodora, durante los años difíciles de la guerra 1915-1918, encontró una infinidad de ocasiones para ampliar más allá del ámbito familiar y de sus amistades, su campo de apostolado, de catequesis y de asistencia, dando libremente desfogue a su ardiente deseo de hacer bien al prójimo.

Hacia el fin de 1917, Teodora decidió dirigirse al padre jesuita Sergio Di Gioia para pedir consejo, el cual convertido en su nuevo confesor, decidió encaminarla, después de cerca de un año, junto con la amiga Clara Bellomo, futura Sor Diomira del Divino Amor, al Carmelo de san José, de la calle De Rossi, en Bari, al que se dirigieron ambas por vez primera en diciembre de 1918.

El 1919 fue un año de intensa preparación espiritual en vistas al ingreso en el monasterio, bajo la guía prudente e iluminada del P. Di Gioia.

La nueva Beata entró en comunidad el 8 de abril de 1920 y vistió el sagrado hábito el 24 de noviembre del mismo año, asumiendo el nombre de Sor Elías de San Clemente. Emitió los primeros votos simples el cuatro de diciembre de 1921: "Sola a los pies de mi Señor Crucificado, lo miré largamente, y en aquella mirada vi que El era toda mi vida". Además de santa Teresa de Jesús, tomó como guía a Teresita del Niño Jesús, siguiendo el "caminito de la infancia espiritual donde me sentía -afirma la Beata- llamada por el Señor". Hizo la profesión solemne el 11 de febrero de 1925.

Su camino, desde los inicios, no fue fácil. Ya en los primeros meses del noviciado había tenido que afrontar con gran espíritu de fe no pocas dificultades. Pero el verdadero problema surgió después de que la Madre Priora, Angélica Lamberti, en la primavera de 1923, nombró a Sor Elías maestra de encaje a máquina en el centro de educación para jovencitas junto al Carmelo; la directora, Sor Paloma del Ss. Sacramento, de carácter autoritario, severa y poco comprensiva, no veía con buenos ojos la bondad y la gentileza con que Sor Elías trataba a las educandas, y, después de dos años, la hizo apartar de su oficio.

Siempre rigurosamente observante de las Reglas y de los actos comunes, la nueva Beata transcurría largos ratos gran parte de la jornada en su celda, dedicada a los trabajos de costura que se le encomendaban, continuando incluso a disfrutar de una gran estima por parte de la Madre Priora, que la nombró sacristana en 1927. En esta dolorosa prueba le sirvió de gran consuelo el P. Elías de san Ambrosio, Procurador General de la Orden de los Carmelitas Descalzos, que la había conocido en 1922, con ocasión de una visita al Carmelo de san José, y con el cual la joven mantuvo una edificante correspondencia epistolar sacando un gran provecho.

Afectada en enero de 1927 de una fuerte gripe que la debilitó mucho, Sor Elías comenzó a acusar frecuentes dolores de cabeza de los que no se lamentaba, y que soportaba sin tomar ninguna medicina.

Cuando, algunos días antes de Navidad (el 21 de diciembre), Sor Elías comenzó acusar también una fuerte fiebre y otras molestias, lo consideraron que se trataba de uno de sus habituales malestares; pero la situación se hizo cada vez más preocupante. El 24 de diciembre la visitó un médico, quien aún habiendo diagnosticado una posible meningitis o encefalitis, no consideró la situación clínica particularmente grave, por lo que solamente la mañana siguiente fueron convocados a la cabecera de la enferma dos médicos, los cuales desgraciadamente constataron la irreversibilidad de sus condiciones.

Sor Elías de San Clemente se apagó a las 12 del 25 de diciembre de 1927. Hizo su entrada en el cielo en un día de fiesta, como lo había predicho: "Moriré en un día de fiesta". El arzobispo de Bari, Mons. Augusto Curi, celebró el funeral al día siguiente en presencia de los familiares de la Sierva de Dios y de tantísima gente que vino para visitar la finada.

La joven Carmelita dejó en todos un nostálgico recuerdo, y también una gran enseñanza: es necesario caminar con gozo hacia el Paraíso porque es el "punto omega" de todo creyente.
La fama de santidad pronto la hizo tener muchos devotos, y fieles que escribían al monasterio. Muchos cristianos de Bari se congregaron el día de su muerte, y pedían se pasasen objetos religiosos por su cuerpo para guardarlos de reliquias.
Dios quiso regalarle a esta alma sufrida y sencilla, la gloria de los Altares. y aprobadas las fechas, era beatificada en la catedral de Bari, el 18 de marzo de 2006.

Ahora muchos se encomiendan a su intercesión, y la Iglesia espera otro milagro, para sellar con broche de oro el libro de su vida, canonizándola.

Instituto Cristo Rey

¿Qué es el Instituto Cristo Rey?

El Instituto Cristo Rey (ICR) es una sociedad religiosa, compuesta de sacerdotes y hermanos coadjutores, que, separados del mundo y mediante la profesión de los consejos evangélicos (de castidad, pobreza y obediencia), de una vida fraterna y estable en común se consagran totalmente a Dios, no buscando sino su mayor gloria, en la extensión del Reino de Jesucristo, al servicio de la Santa Madre Iglesia.

La Realeza de Jesucristo, tanto individual como social, es el carisma, la misión y la razón de ser del Instituto, cuyos miembros han de vivirla en su triple dimensión: contemplativa, doctrinal y apostólica.

Fin primario del ICR es el servicio a los sacerdotes y consagrados, ayudándoles en su renovación espiritual y formación doctrinal, con vistas a su acción pastoral.

Se dedica, al mismo tiempo, a la formación y santificación de los fieles laicos, dando prioridad a la "Legión de Cristo Rey".

Para lograr sus fines utiliza como medios principales: la predicación de la Palabra de Dios, la dirección de los Ejercicios Espirituales y la docencia de materias eclesiásticas.

¿Qué es la Legión de Cristo Rey?

La Legión de Cristo Rey (LCR), dependiente del ICR, está integrada por laicos (hombres, mujeres, jóvenes y niños), quienes, afianzados en su espíritu por los ejercicios ignacianos, trabajan por conformar el orden social de acuerdo a los valores evangélicos. Saben que nunca podrán hacer reinar a Jesús en la sociedad, si primero no lo hacen reinar en sus propias personas y en sus hogares. La LCR esta extendida por gran parte del territorio argentino, y también en Washington y Miami.

¿Quien es su Fundador?

El R. P. José Luis Torres-Pardo es el Fundador del ICR y de la LCR. Obra de la Iglesia Católica que nace en la Arquidiócesis de Rosario, Argentina, en 1980, con el apoyo y la aprobación de los Arzobispos de ese lugar.

El Instituto Cristo Rey se mantiene económicamente de las donaciones que recibe de la caridad de los bienhechores, que espontáneamente colaboran para su sostenimiento.

Utiliza el siguiente enlace para visitar su página web: www.cristorey.org

miércoles, 30 de abril de 2008

Sociedad Misionera de Cristo Rey

Sociedad Misionera de Cristo Rey

Fuente: Sociedad Misionera de Cristo Rey
Autor: Maru Ruano


Es un hecho doloroso que la mayor parte de los hombres viven hoy alejados de Dios y de la Iglesia. Casi toda la manera de pensar y vivir y la vida pública se separan cada vez más de la fe cristiana. En muchos lugares se ha llegado a la apostasía general, incluso a la subversión completa del orden natural y de la ley natural impresa por Dios en la naturaleza humana.

En esta situación del mundo contemporáneo, tan necesitado de evangelización, nace la Sociedad Misionera de Cristo Rey. Esta Sociedad Misionera no tiene otro deseo que trabajar con todas sus fuerzas para que de nuevo la vida privada y pública vuelva a conformarse con el Evangelio y que todos los hombres, llamados a la vida divina, vuelvan a Cristo como miembros vivos de la Santa Iglesia.

Por ese motivo la Sociedad Misionera de Cristo Rey quiere consagrarse a la evangelización y recristianización de los hombres, de las familias, de toda la sociedad humana, con un afán universal, ya que el bien cuanto más universal es más divino. No está circunscrita en su apostolado a una diócesis, región o nación, sino que su fin es el de la Iglesia universal. Su espíritu misionero la lleva a seguir la voz del Papa y de la Jerarquía católica, para trabajar en cualquier parte del mundo donde sea más necesario su apostolado. El Papa actual acaba de repetirnos en el domingo de Pentecostés: "El empeño misionero no tiene plazos e implica a todos los miembros de la comunidad cristiana, hoy como en los comienzos de la Iglesia".

La Sociedad Misionera de Cristo Rey desearía ser para nuestro tiempo como un don del Corazón misionero de Jesús. La regla primera que define su espíritu dice así: "El fin de nuestra Sociedad Misionera es, no solamente atender a la propia perfección cristiana sino con la misma gracia divina, procurar intensamente la santificación del prójimo en cualquiera parte del mundo donde se espera más servicio de Dios".

¿Quénes la integran?

La Sociedad Misionera de Cristo Rey es una Sociedad sacerdotal de vida apostólica, pero admite también a miembros seglares que busquen la perfección evangélica, según el espíritu de la Sociedad, vivan su mismo fin misionero y colaboren con la Sociedad en su apostolado, conforme a sus reglas particulares y bajo su obediencia.

¿Qué apostolados ejerce en la actualidad la Sociedad Misionera de Cristo Rey?

Nuestros sacerdotes trabajan en la actualidad en:


Catorce parroquias en la serranía de Cuenca y tres parroquias en la Mancha, de la misma diócesis conquense.


Una Escuela Apostólica para la formación y el fomento de vocaciones misioneras. En ella completan los candidatos los estudios de enseñanza media y los estudios de Filosofía y Espiritualidad. Los estudios de Teología los realizan en los seminarios diocesanos o en las universidades eclesiásticas según las indicaciones de los señores obispos.


Un Colegio de enseñanza, gestionado por la Fundación Padre Piulachs que depende de la Sociedad Misionera, cuyo nombre es el de Corazón Inmaculado de María. Se imparten en él desde los estudios primarios hasta el ingreso en la universidad o el mundo del trabajo. Los alumnos matriculados son 500. (Tanto la Escuela Apostólica como el Colegio, están situados en pleno campo, en la villa de Sentmenat muy próxima a Barcelona).


La Asociación Unión Seglar de San Antonio María Claret, para familias. Asociación Juvenil San Luis Gonzaga y congregación mariana "María Reina y Madre" para jóvenes.


Catorce turnos de Adoración Nocturna, misiones populares y ejercicios espirituales, catequesis...


Colonias infantiles y campamentos durante el verano.


La revista AVE MARÍA, que es la revista mensual mariana de mayor difusión en lengua española.


Visita la página de Sociedad Misionera de Cristo Rey

Concepcionistas Misioneras

Concepcionistas Misioneras

Fuente: www.concepcionistas.com
Autor: n/a

Carisma de la Familia Concepcionista


Un Carisma para una Familia

Dios otorgó a la Iglesia un nuevo “carisma”, una “gracia”, cuando inspiró a Carmen Sallés una manera concreta de vivir el seguimiento de Cristo propio de todos los bautizados.

- A partir de 1892, se inicia el camino de la Familia Concepcionista en la Iglesia, haciéndose presente en ella mediante una Congregación Religiosa. Es el principio. Pero las Religiosas se saben depositarias de una gracia carismática en continuo desarrollo. Leen en sus Constituciones: “Buscaremos en continuo discernimiento la respuesta válida a cada momento histórico”.

- En nuestro momento histórico-eclesial, especialmente a partir del Concilio Vaticano II, se va desarrollando el carisma en dirección al laicado. Porque una comunidad de fe admite diferentes niveles de participación y vivencia de esa fe. Así lo reconocía el XIII Capítulo General:

“El carisma concepcionista es un don que Dios nos ha dado para enriquecer a su Iglesia... no se nos ha dado en exclusiva, sino que debe ser compartido como don eclesial, generando una afinidad espiritual...”

Desde esa afinidad surgen dos maneras de vivirlo: desde una espiritualidad consagrada o desde una espiritualidad laical, unidas por la misma perspectiva de fe y de gracia.


Espiritualidad Consagrada

Para la joven que ingresa en la Congregación de Religiosas Concepcionistas Misioneras de la Enseñanza, lo mismo que para la mujer adulta que lleva años haciendo camino, la síntesis de su compromiso público ante la Iglesia, lo resumen así las Constituciones:

- “... Seguir a Jesucristo lo más perfectamente posible, imitando el género de vida que Él llevó...”

- “... Responder a Dios según las exigencias del Evangelio, en comunión fraterna, en castidad, pobreza y obediencia, imitando su tarea de Maestro que anuncia el Reino a las multitudes y acoge a los niños...”

- “... Desde su Concepción Inmaculada, María es imagen perfecta de lo que la Congregación entera y cada una de las religiosas deseamos ser. Ella es prototipo y modelo de nuestra fecundidad espiritual que, por la suya, se hace más amplia y universal”


Espiritualidad Laical

Para el laico concepcionista, Hombre o Mujer que descubre a Dios en su historia cotidiana, esta espiritualidad supone hacer suyas, en su realidad concreta, las palabras de Juan Pablo II: “... los laicos ofrecerán a las familias religiosas la rica aportación de su secularidad”.

Partiendo de su identidad seglar, desde las condiciones de su vocación cristiana, y contando con los compromisos derivados de la propia situación familiar y/o profesional, colabora en el proceso de asociación iniciado a partir del último Capítulo General Concepcioncita:

“Estudiar los caminos y estimular la implantación de un Movimiento Seglar Concepcionista, para aquellos que quieran compartir nuestro carisma y nuestra espiritualidad”.

Asociándose, encuentra apoyos para su maduración como cristiano que se va llenando de Dios, al mirar a María Inmaculada, llena de gracia. Y asimila y adapta a su estilo personal el de Carmen Sallés, que la Iglesia nos propone como modelo.

También ofrece su apoyo a otros, realizando la misión derivada del carisma concepcionista: la educación, en sus múltiples formas: en la enseñanza, en la familia, entre los amigos o en el trabajo.


Historia de la Congregación


Fundación de la Congregación

El 15 de octubre de 1892, apoyadas por el Arzobispo de Burgos don Manuel Gómez Salazar, Carmen y tres compañeras: Emilia Horta, Candelaria Boleda y Remedios
Pujals , estrenaban su proyecto de vida.

El 7 de diciembre nacía la Congregación de Concepcionistas de Santo Domingo.

El 16 de abril de 1893, aprobadas las Constituciones por el Sr. Arzobispo, emitían la profesión religiosa.


Iniciaban un camino que el tiempo demostraría atrayente para ser recorrido por caminantes diversos, en circunstancias diversas.

De 1892 a 1911, M. Carmen estableció trece casas en España, e inició los pasos previos para llevar su obra a Italia y el Brasil

Falleció el 25 de julio de 1911 dejando un encargo a sus sucesoras: “Id vosotras...”

S.S. Juan Pablo II la beatificó el 15 de marzo de 1998.

Sus restos son venerados en el Oratorio a ella dedicado en Madrid, c. Princesa 19 y 21.


Desarrollo

Colaboradoras directas de M.Carmen Sallés, las dos primeras Superioras Generales hicieron posible una progresiva continuidad congregacional:



M. Providencia Esquíroz e Íñigo (1911 - 1919)
Alumna de M. Carmen desde los diez años, fue elegida sucesora suya con 30 años de edad, en el I Capítulo General.
En 1912 inició las fundaciones de Italia (que no prosperó) y del Brasil, donde dejó abiertas tres casas.
En 1917 promovió la celebración de las Bodas de Plata del Instituto.


M. Lourdes Alonso Martínez ( 1919 - 1932)
Fue una de las primeras religiosas. Colaboró desde muy joven con la Madre Fundadora en tareas de Gobierno.
Trabajó con especial empeño en la aprobación del Instituto y de sus Constituciones, a cuyo fin viajó a Roma en 1925. Visitó dos veces las casas del Brasil, de donde regresó ya muy enferma a España en 1931, al proclamarse la II Repúbica. Falleció pocos meses después.


Profundas transformaciones sociales y eclesiales marcan las dos siguientes etapas en el gobierno del Instituto:


M. Piedad Espinal e Íñigo (1933 - 1958)
Tuvo que afrontar dos guerras: la civil española (1936 -1939) y la 2ª mundial (1939 - 1945) en que el Brasil participó como país beligerante. En medio de las dificultades de la posguerra española, alentó la celebración de las Bodas de Oro y se ocupó en dos procesos, pese a sendos extravíos de documentos: la Beatificación de M. Carmen y la aprobación definitiva de las Constituciones y del Instituto, alcanzada el Año Mariano de 1954.
Llevó la Congregación al Japón y a Venezuela. En 1958, al ser una vez más reelegida para el cargo de Superiora General, presentó su renuncia al Capítulo, por entender que no estaba en la mente de la Iglesia un gobierno tan prolongado.


M. Regina Arias Pedroarena ( 1958 - 1970)
Su ardiente vocación de educadora y su visión de futuro la llevaron a impulsar la introducción del bachillerato en los colegios de España, en 1925. Y, posteriormente, las residencias para jóvenes universitarias.
Llevó la presencia concepcionista a Estados Unidos e hizo realidad el deseo de M. Carmen de tener una casa en Roma.
La firmeza y fortaleza de su caracter, fue clave en la congregación al coincidir su etapa de gobierno con la preparación y desarrollo del Concilio Vaticano II y con los primeros pasos en su aplicación.


En la etapa posterior al Concilio Vaticano II, la Congregación profundiza en sus raíces carismáticas y renueva su impulso misionero:


M. Catalina Ruiz de Elvira y Mira (1970 - 1976)
Abordó el difícil periodo del aggiornamento postconciliar con un talante de cordialidad, apertura y comprensión. Mantuvo y alentó una actitud positiva ante el descenso de vocaciones y el inicio de una etapa de mayores dificultades en la enseñanza. En ambas situaciones promovió actitudes de fe y respuestas de eficacia, mediante una mayor especialización para la enseñanza y la pastoral.
Inició la presencia concepcionista en África: República del Congo; y en algunos países de América: Perú (que no prosperó) y República Dominicana.


M. Natividad Osúa Díez (1976 -1982)
En la misma línea de serena fidelidad a las orientaciones de la Iglesia, convocó en la Congregación un año de acción de gracias, al cumplirse los 25 de la aprobación definitiva del Instituto y las Constituciones; y alentó los trabajos de su revisión y adaptación a las orientaciones del Concilio.
Mantuvo la apertura misionera hacia el continente africano, iniciando la misión de Guinea Ecuatorial. Sus numerosos viajes dan fe del empeño por mantener la atención personal en el trato con las religiosas.


M. Carmen Bernal Ramírez (1982 -1988)
El amor a la Congregación y a su Fundadora, la llevaron a promover los estudios sobre M. Carmen Sallés y a impulsar la segunda etapa de su Proceso de Beatificación. En su generalato culminó la revisión de nuestra legislación, con la aprobación pontificia del Directorio.
Llevó la presencia concepcionista a Corea del Sur y a Filipinas. Ella misma se hizo portadora de esa presencia, mediante la frecuente información sobre sus encuentros con las hermanas de diferentes países.


M. María Mateu Viñas (1988 - 2000)
Dos efemérides marcan los dos sexenios a que se extendió su generalato. En 1992, la celebración del I Centenario de la Congregación y la Beatificación de M. Carmen Sallés por el Papa Juan Pablo II el 15 de marzo de 1998.
Llevó la Congregación a México. Y gracias a su extraordinaria capacidad de trabajo y reflexión, enriqueció nuestro Patrimonio Espiritual con un elenco de cartas circulares de gran valor teológico y espiritual.


M. María Luz Martínez Andrés (2000 - ... )
Elegida en el último Capítulo General, en el corto espacio de tiempo transcurrido desde el inicio de su mandato, ha impulsado el desarrollo del Movimiento Laico Concepcionista y la Misión Compartida.
No sólo ha visitado ya todos los países en que existe alguna comunidad concepcionista, sino que los ha elevado a trece con la fundación en Camerún.


Beata Carmen Sallés y Barangueras


La persona

Todo empezó en Vic (Barcelona, España), en 1848.

El 9 de abril nació a la vida. El 11 nació a la gracia.

Con un nombre: Carmen Sallés. Y con un estilo que uno de sus hermanos resumía en aquel aire suyo de andarse en la presencia de Dios.

En el día a día, fue colegiala en la Compañía de María. Y se preparó, alegre y consciente, para el matrimonio. Pero con una duda inquietante: ¿era eso, lo que Dios quería de ella?.

Unos Ejercicios Espirituales y un discernimiento valiente, le hicieron ver que no. Dios la invitaba a consagrarse a Él, en la vida religiosa.

Nuevos interrogantes: ¿Dónde? ¿Cómo?


Consagrada

En 1869,en condiciones sociales y políticas adversas, emprendió una nueva etapa de progresivo discernimiento de la voluntad de Dios.

Entre las Adoratrices conoció a jóvenes de su edad, que no habían tenido una familia ni una educación como la suya. Jóvenes sometidas a la explotación y el vicio.

Y escuchó, de nuevo, la voz del Espíritu: "Para alcanzar buenos fines, son menester buenos principios"... De la regeneración de jóvenes extraviadas, pasó a la educación preventiva.

Siguió su búsqueda entre las Dominicas. Se abrió a la educación. Y descubrió que los horizontes de la educación femenina en la sociedad del momento eran muy limitados.

El Espíritu le sugería nuevos horizontes para la mujer de tiempos nuevos...


Fundadora

A partir de 1892, Carmen, con tres compañeras, emprendió la fundación de una Congregación Religiosa en la Iglesia.

Su misión: Ofrecer a la mujer una educación en que se armonizasen la piedad y las letras, la virtud y la ciencia...

Hija de María Inmaculada, expresó visiblemente su deseo de imitarla, en el hábito blanco y azul que habían de vestir quienes la siguieran.

Hija de la Iglesia, en ella y con ella, bajo su orientación y con su aprobación, inició un camino en el seguimiento de Cristo.



En Misión


Expresada sin fronteras, con diversas formas de presencia en la sociedad y en la Iglesia, en 13 países de 4 continentes.

En actividades escolares y educativas, en proyectos de voluntariado, en la formación para la misión...


Conoce las actividades de las Concepcionistas Misioneras de la Enseñanza:


Centros escolares

Residencias

Lares y Multihogares

Talleres

Colaboración parroquial

Centros de Formación

Voluntariado


Centros de Formación

El fin primordial de la formación es:

Descubrir y acoger la vocación personal. Responder “SI” a la voluntad de Dios.

Prepararse para ser una persona consagrada a Dios en la vida religiosa, testigo de Cristo pobre, casto y obediente.

Asimilar y profundizar la identidad religiosa concepcionista, porque Dios llama a un Instituto concreto, con un carisma particular. La formación en el carisma desarrolla, de forma global y progresiva, los distintos aspectos de la espiritualidad concepcionista.


Voluntariado Concepcionista Misionero


El voluntariado concepcionista se ofrece a jóvenes y adultos como una opción personal desinteresada a través de compromisos temporales de servicio, desde la perspectiva humana y cristiana.

Las opciones son múltiples, con diverso grado de compromiso en el tiempo de dedicación y en el modo de desarrollarlas:

• Dedicación de alguna hora semanal a lo largo del curso escolar como:

- Monitores de grupos cristianos o de catequesis.
- Colaboradores para realizar refuerzos educativos.
- Asistentes que animan y escuchan a ancianos o enfermos.
- Ropero.
- "Voluntariado de la esperanza".
- Colaboración con proyectos misioneros o de ayuda humanitaria.
- Promoción social de barrios marginados.

• Implicación de varios días en:

- Pascuas rurales.
- Asistencia a centros de disminuidos físicos.
- Animación de tiempo libre en campamentos.
- Experiencias misioneras durante un mes en lugares de necesidad, compartiendo su vida y su fe con hombres y mujeres, jóvenes y niños, de culturas diferentes.


• Si sientes la urgencia misionera de participar en el voluntariado misionero en periodos de varios meses conecta con M. Fermina Maté: rcmvicariag@planalfa.es; Teléfono 915 401 462.

Y para que conozcas un poquito de estas experiencias, algunos participantes en ellas te ofrecen con mucha ilusión su powerpoint.

Evinayong (Guinea Ecuatorial) - Proyecto Misionero en Guinea Ecuatorial (Verano 2002)

Morichalito (Venezuela) - “Una experiencia inolvidable” (Verano 2002)

Consuelo (República Dominicana) - Experiencia misionera (Verano 2002)

Los tres te van a gustar, pero por mucho que te gusten, ellos dicen que, lo maravilloso es estar con las personas en su ambiente, aprender de ellos ¡tantas cosas!. Habla con quienes han realizado el voluntariado y sabrás cosas de primera mano.


Si estás interesado en participar en alguna actividad del voluntariado Concepcionista infórmate a través de un centro Concepcionista de tu localidad o nación.

Para el voluntariado misionero comunícate con: rcmvicariag@planalfa.es

miércoles, 9 de abril de 2008

Misioneros Oblatos de María Inmaculada, Jóvenes

Misioneros Oblatos de María Inmaculada, Jóvenes

Fuente:
Autor: Gonzalo Ecija


Somos jóvenes de Málag, Madrid, Oviedo, Jaen, Badajoz en España, y jovenes de Argentina, Uruguay, Venezuela, Paraguay y Chile, que pertenecemos a los “Grupos de vida” de los Misioneros Oblatos. El objetivo que buscamos es tener un encuentro personal con Cristo, viviendo comunitariamente nuestra fe, en sintonía con el espíritu oblato.

Nuestro estilo de vida, intenta aproximarse al de las primeras comunidades, reflejadas en Hechos de los Apóstoles (2,42-47).

Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones. El temor se apoderaba de todos, pues los apóstoles realizaban muchos prodigios y señales. Todos los creyentes vivían unidos y tenían todo en común; vendían sus posesiones y sus bienes y repartían el precio entre todos, según la necesidad de cada uno. Acudían al templo todos los días con perseverancia y con un mismo espíritu, partían el pan por las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón. Alababan a Dios y gozaban de la simpatía de todo el pueblo. El Señor agregaba cada día a la comunidad a los que habían de salvar. (Hch. 2,42-47)

En reuniones semanales, compartimos nuestras vivencias en torno a la oración, la vivencia del Evangelio, la asiduidad a los Sacramentos, el compromiso evangelizador en los centros donde estudiamos o los lugares de trabajo, en la familia, entre los amigos y en el barrio.

Cuando se lleva un caminar de tres o cuatro años aproximadamente en los grupos y con la edad aproximada de 18 años, se nos presenta la posibilidad de dar el paso hacia una comunidad cristiana, en la que nos comprometemos a vivir nuestra fe en una comunidad cristiana. Nuestras comunidades se alimentan de la espiritualidad de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada a través de unas Constituciones, que tienen su origen en las propias Constituciones de los Oblatos. El ritmo de reunión de las comunidades es el siguiente: dos reuniones al mes se dedican a la revisión de vida cristiana, otra a la formación y otra a una celebración de la fe.

Tanto en los grupos de vida como en las comunidades hay seis aspectos indispensables, son las seis “eses”:


Santidad: Participar en el grupo de vida viviendo en gracia de Dios.
Sinceridad: Todo lo que dice uno ha de brotar de la sinceridad.
Seriedad: Al grupo se va a compartir la vida, y eso requiere seriedad por parte de los demás para escuchar, no interrumpir, no bromear fuera de momento.
Secreto: La mayoría de las cosas que se dicen en la reunión pueden comentarse fuera del grupo; sin embargo hay algunas que se dicen en el grupo y han de quedarse en él, porque se refieren a la intimidad de las personas.
Seguimiento: De cara a la reunión hay que ser exigentes en la asistencia. El seguimiento se refiere también a la preocupación por los demás miembros del grupo. El grupo no se limita al momento de la reunión, fuera de la reunión es preciso mantener el contacto.
Sentido de Iglesia: No cerrarse al propio grupo, sino mantener la relación con otros grupos de la parroquia. Estar abiertos a otros jóvenes que quieren formar parte del grupo. Participar en encuentros generales de grupos, de la parroquia, de la diócesis. Estar en comunión con los sacerdotes y los APJs, éstos son los animadores de los grupos y comunidades.

Además de unas primeras convivencias, cada año se tienen: Convivencias de profundización (formación permanente), campamento de verano, cursos de formación y un encuentro nacional de grupos de vida y comunidades.
Visita su página oficial

Congregacion - Hijas de la Cruz

Hijas de la Cruz

Fuente: http://www.hijasdelacruz.org.ar
Autor: .

Hermanas Hijas de la Cruz, Congregación de origen francés radicada en la Argentina desde 1904.

Fundada por Santa Juana Isabel Bichier des Ages y por San Andrés Huberto Fournet

Jesús es la luz del mundo. Por la cruz entró en la Gloria del Padre.

Mediante esta luz, hemos reconocido la llamada para seguirle y hemos elegido el Instituto de las Hijas de la Cruz para realizar en plenitud nuestra vocación bautismal, en comunidad y en Iglesia.

El fin de nuestro Instituto es representar la vida de Nuestro Señor y la sencillez de su evangelio por su espíritu, sus costumbres y sus obras.

Llevamos el nombre de Hijas de la Cruz que significa para nosotras nuestro enraizamiento en el misterio de Cristo y debe inspirar toda nuestra vida.

Actualmente estamos en:

Francia, Italia, España, Canadá, África, Brasil, Uruguay y Argentina

Visita nuestra página web en: www.hijasdelacruz.org.ar

Congregacion - Compañía Hijas de la Caridad

Compañía Hijas de la Caridad

Fuente: filles-de-la-charite.org
Autor: n/a


Fundadores de las Hijas de la Caridad

San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac fundaron la Compañía conocida en la Iglesia con el nombre de: Compañía de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, Siervas de los Pobres.


San Vicente de Paul

San Vicente, sacerdote francés de origen humilde, nació el 24 de abril de 1581 en Pouy hoy St. Vincent de Paul, cerca de Dax, en Las Landas, fue el tercero de los seis hijos de Jean Paul DePaul y Beltranda de Moras.

Sus padres, viendo que tenía dotes para el estudio, deciden enviarle a estudiar a los recoletos de Dax para ser sacerdote. Después seguirá sus estudios en la universidad de Toulouse y es ordenado sacerdote en septiembre de 1600 en Periguex.

Para San Vicente ser sacerdote significaba escapar de la pobreza de su familia a una vida más fácil de clérigo. Sus primeros diez años de sacerdote los pasó disfrutando de su nuevo confort y privilegios. Después poco a poco el Señor le conducirá hacia otras metas. Se realizó en él un gran cambio y dedicó el resto de su vida al servicio de los pobres.

Dos terribles experiencias le van despojando de sus deseos de grandeza, la primera al ser acusado injustamente de ladrón, experimenta el dolor de la injusticia, pero no se defiende, más tarde se aclarará quien es el culpable.

Después encuentra en su camino un teólogo que padece tentaciones contra la fe hasta el punto de pensar en suicidarse. San Vicente se compadece, pide por él y se ofrece a Dios para sufrir esta prueba, Dios le coge la palabra y alrededor de tres años tiene grandes tentaciones contra la fe , pero él ora, medita, busca y al fin el Señor le libera y encuentra el verdadero sentido de su sacerdocio. Para imitar mejor al Señor hace el propósito de entregar toda su vida, por amor de Dios, al servicio de los pobres.

El 20 de agosto de 1617, Vicente es párroco de Chatillón-les- Dombes (hoy Chatillón-sur-Chalaronne), le comunican que una familia enferma se muere de hambre. Numerosas personas, movidas por las palabras de San Vicente van a socorrerla. Ese día tienen mucho, pero ¿y al día siguiente? Vicente descubre la miseria material y la necesidad de organización para aliviarla. Pone manos a la obra y organiza una Asociación para la ayuda de los pobres enfermos a domicilio. El 8 de Diciembre se erige solemnemente en la capilla del hospital la primera Cofradía de la Caridad. Este es el comienzo del estilo Vicenciano de la Caridad. Hoy es la AIC (Asociación Internacional de Caridades).

A las Cofradías de Voluntarias pertenecían las nobles y burguesas que aportaban el dinero para los pobres. Para hacer los trabajos burdos pagaban a unas jóvenes asalariadas que atendían a los enfermos y les llevaban la comida y las medicinas. San Vicente ve la necesidad de que ese trabajo lo hagan jóvenes sencillas del campo que desean entregarse a Dios por amor para el servicio de los pobres.

San Vicente descubrió la miseria material y espiritual de su tiempo, y consagró su vida al servicio y a la evangelización de los pobres, a quienes llama "nuestros Amos y Señores"


Santa Luisa de Marillac

Santa Luisa de Marillac, nació en París el 12 de agosto de 1591, viuda perteneciente a la alta nobleza francesa, mujer de cultura superior a la de las mujeres de su tiempo fue la gran colaboradora de San Vicente durante 35 años.

De Luisa no se sabe quiénes fueron sus padres; tan sólo que era hija natural de algún o alguna Marillac. Desde muy pequeña, sólo unos meses, fue educada por las religiosas Dominicas de Poissy donde recibió una exquisita educación, superior a la mayoría de las jóvenes de su tiempo y más tarde vivió en una residencia para señoritas en París.

En este ambiente hizo voto de ser religiosa y, a los 21 años, pidió ser capuchina, el Padre Provincial influenciado por Miguel de Marillac que necesitaba para su política que una Marillac se casara con el secretario de la Reina, María de Médicis.

Casaron a Luisa con Antonio Le Gras, secretario de la Reina Madre, según Luisa hombre bueno y piadoso. Tuvieron un hijo, Miguel, y fueron felices unos años hasta que él cayó enfermo.

En 1625, a la muerte de su marido, Luisa se encuentra con Vicente de Paúl, que la anima a trabajar por los pobres y la envía por los pueblos a visitar y organizar las “Caridades” y a crear escuelas de niñas (1629).

En adelante Luisa de Marillac queda identificada con la nueva Compañía: superiora y formadora de mujeres que venían de los pueblos sin cultura, pero con un deseo enorme de servir a Dios en los pobres. Las formaba en lo espiritual (el catecismo y la oración), en lo profesional (servir a los pobres) en humildad sencillez y caridad , que era su espíritu, y en lo humano (a muchas a leer y a escribir), y a todas a convivir en comunidad.

Vicente y Luisa dirigieron juntos las Cofradías de la Caridad y las Hijas de la Caridad. Juntos descubrieron las llamadas de los más pobres y desheredados de su tiempo. Eran muy diferentes, pero su colaboración es un buen testimonio de lo que pueden hacer un hombre y una mujer animados de un profundo amor a Dios y al prójimo.

Una misma y única pasión animó a Vicente y Luisa:

Jesucristo y los Pobres;

Jesucristo en los Pobres y

Los Pobres en Jesucristo


San Vicente es considerado padre de los pobres y ha sido proclamado Patrón universal de las obras caritativas cristianas.

Santa Luisa fue proclamada por Juan XXIII, en 1960, patrona de las Obras Sociales Cristianas.


Sus sucesores

Desde su origen la Compañía de las Hijas de la Caridad ha querido estar bajo la autoridad del Superior General de la Congregación de la Misión, sucesor de San Vicente de Paúl.

Las Hijas de la Caridad ven en el Superior General al representante de Dios, que les ayuda a mantenerse en su espíritu propio y a cumplir su misión en la Iglesia.

El P. Robert P. Maloney fue elegido para un segundo mandato de 6 años en la Asamblea General de la Congregación de la Misión en Roma en 1998. En seguimiento de Santa Luisa, la Superiora General ejerce su autoridad de modo que exprese a las Hermanas la caridad con que Dios les ama.

En actitud de servicio, la Superiora General vela por que se mantenga la unidad dentro de la fidelidad al espíritu propio y la obediencia al Superior General y a la Iglesia.

La Madre Evelyne Franc fue elegida para un mandato de 6 años en la Asamblea General de 2003 en París.



Orígenes de la Compañía


Los comienzos de la Compañía fueron a la vez sencillos e inesperados, como decía San Vicente a las Hermanas:"Quien hubiera pensado que habría Hijas de la Caridad?.. Yo no pensaba en ello... Dios lo pensaba por vosotras..." (S.V. 14.6.1643, Sig, IX/p. 120; C. y CEME, n. 186.

Nacimos para dar respuesta a las múltiples necesidades de los innumerables pobres que existían en Francia en el siglo XVII.



San Vicente ya había fundado la Congregación de la Misión (1617) y las Cofradías de la Caridad en Chatillón les Dombes (1625), hoy Chatillón sur Chalaronne.

Las primeras voluntarias de las Cofradías en los pueblos, fueron mujeres acostumbradas a realizar trabajos duros desde su infancia. En París, fueron las señoras, con frecuencia de alto rango, quienes se adhirieron a las Cofradías. Pero éstas, al tener que compartir el tiempo entre el servicio de la Cofradía y las exigencias de su familia y de su vida social, llegaron a descuidar el servicio de los pobres.

Para hacer frente a la miseria, se necesitaban mujeres de los pueblos y del campo, que amaran a los pobres y que estuvieran totalmente disponibles y dispuestas a realizar las tareas más humildes, que no eran propias de las “personas de alta condición”:


Como preparar una comida, cuidar a un enfermo, barrer una buhardilla

Durante una misión predicada por San Vicente, Margarita Naseau, joven pastora autodidacta, natural de Suresnes, le oye explicar su proyecto: enviar jóvenes voluntarias para atender a los pobres y decide entregarse al servicio de los pobres.

Ella le sugiere a San Vicente reorganizar las Caridades, haciendo una sección con jóvenes pobres que solo podían aportar su trabajo: harían las labores pesadas y serían las sirvientas de los pobres sin recibir remuneración alguna.

San Vicente vio bien la idea, conoce por entonces a Luisa de Marillac y la asocia a su obra benéfica. Vinieron más jóvenes y Luisa se encargó de prepararlas. Margarita llega a Paris en 1630 y San Vicente se la confía a Louise para formarla en el servicio de los pobres en compañía de otras jóvenes que trabajaban en diversas cofradías.
Pasados tres años, el 29 de noviembre de 1633 los dos santos reconstruyeron el grupo y, a las que quisieron, las agruparon en una sección especial de las Voluntarias de la Caridad. Vivirían en comunidad fraterna su ideal, bajo la dirección de una superiora, serían célibes y lo poco que recibían para alimentarse y vestirse lo pondrían en común, ellas constituirán el nuevo Instituto:


La Compañía de las Hijas de la Caridad

La novedad del grupo de Luisa de Marillac era causa de extrañeza:

El primer Instituto cuyos miembros, mujeres, no claustradas, no religiosas, sin votos, van a servir a los pobres a domicilio. Una verdadera revolución para la noción de las religiosas de la época.

Las autoridades civiles y religiosas les encomendaron establecimientos de niños abandonados, las terribles cárceles de los galeotes, los enfermos mentales y las residencias de ancianos.

Las Hermanas no necesitaban estar encerradas en el convento para adquirir la santidad personal, iban por las calles para cuidar a los pobres en sus casas.

A los siete meses eran ya doce. Luisa escribió un Reglamento que el Sr Vicente, su Superior, les explicaba.

Jamas se había conocido a religiosas -como parecían serlo- que no estuvieran en clausura, que iban a servir a los pobres en sus casas y que no hacían votos públicos (desde 1642 las Hijas de la Caridad hacen votos privados renovándolos cada año) y se vestían como las jóvenes de los pueblos de los alrededores de París.

Las primeras Hermanas se ocuparon en primer lugar de los pobres enfermos en sus casas, en los pueblos y ciudades, después, según fueron surgiendo las necesidades, de los enfermos en los hospitales, de la instrucción de las niñas, de los niños abandonados, de los galeotes, de los soldados heridos, de los refugiados, de los ancianos, de los dementes, y otros...

El 18 de enero de 1655 la Compañía es aprobada por el Cardenal de Retz, arzobispo de París, y el 8 de junio de 1668 recibe la aprobación pontificia del Papa Clemente IX.


Contemplación y acción apostólica

Nuestra acción apostólica se nutre de contemplación, a ejemplo del Hijo de Dios que, íntimamente unido a su Padre, se retiraba con frecuencia para orar.

Como Hijas de la Iglesia, expresamos nuestra fe unidas a Ella y la celebramos en la liturgia, eje de nuestra vida espiritual.

En torno a la Eucaristía, centro de nuestra vida y misión, se realiza todos los días nuestra asamblea principal. En ella somos "instruidas por la Palabra de Dios, fortalecidas en la mesa del Cuerpo del Señor, damos gracias a Dios". (C 2.12)




Uno de los tiempos fuertes de nuestra jornada es la oración, contemplación desinteresada, escucha del Señor, búsqueda de su voluntad, donde le presentamos la vida y las necesidades del mundo.

La oración en común forma parte integrante de la vida y testimonio evangélico, la Fe es referencia a Alguien Cercano, en cuyo nombre los cristianos nos reunimos.

La liturgia de las horas de la mañana y de la tarde congrega a la Comunidad local para la oración del Pueblo de Dios.

En la alabanza de Dios, la atención a su Palabra, la súplica, no obramos sólo en nombre propio, sino que somos portadoras de los gozos y esperanzas, las tristezas y angustias de toda la humanidad.


Entregadas a Dios para el servicio de los pobres

En ese fin encontramos la unidad de vida.

Nuestras Reglas Comunes definen así el fin de la Compañía:

"El fin para el que Dios ha llamado y reunido a las Hijas de la Caridad es para honrar a Nuestro Señor Jesucristo como fuente y modelo de toda Caridad, sirviéndole corporal y espiritualmente en la persona de los Pobres" (Reglas I,1).

"En una mirada de Fe, ven a Cristo en los Pobres y a los Pobres en Cristo y se esfuerzan por servirle en sus miembros doliente «con dulzura, compasión, cordialidad, respeto y devoción". (San Vicente 11-11-1657, X, 331) (Constitutions 1.3).

"Del Hijo de Dios aprenden las Hijas de la Caridad que no hay miseria alguna que puedan considerar como extraña a ellas… múltiples son las formas de pobreza, múltiples también las formas de servicio…” (Constituciones 1.8).

l sello de la Compañía representa un corazón rodeado de llamas en el que destaca un Crucifijo con esta leyenda: Desde el comienzo San Vicente y Santa Luisa enviaron a las Hermanas al encuentro con los Pobres.

San Vicente decía:

"Tenéis una vocación que os obliga a asistir indistintamente a toda suerte de personas: hombres, mujeres y niños, y en general, a todos los Pobres que os necesitan." (Sígueme XII/2, p.1010)

Y a Hermanas enviadas a Provincias:

"Si el Sr. Obispo... os pregunta qué sois, si sois religiosas, le responderéis que sois pobres Hijas de la Caridad que os habéis dado a Dios para el servicio de los Pobres" (Conferencias 22-10-1650, San Vicente IX; pág. 533). Las Hermanas comenzaron a:

- cuidar a los enfermos en sus domicilios, por ciudades y aldeas;

- cuidarlos en los hospitalesa medida que iban surgiendo las necesidades,

- hacerse cargo de las niñas en las escuelas,

- de los galeotes

- de los soldados heridos

- de los refugiados,

- de los ancianos,

- de los dementes y otros

conservando la movilidad necesaria viviendo en medio de aquellos a quienes servían.

Hoy, continuamos realizando los servicios que responden a las pobrezas de siempre, presentes también en nuestros días, a ellos se añaden las respuestas a las pobrezas que presentan nuevos rostros:

- la droga y sus secuelas,

- los enfermos de sida,

- los encarcelados,

- las graves consecuencias de la destrucción de la familia: mujeres maltratadas, niños y jóvenes en dificultad;

- el paro y sus repercusiones;

- las catástrofes;

- las guerras;

- los refugiados;

- los desplazados.

La llamada que oyeron las primeras Hermanas sigue suscitando y reuniendo a través del mundo a las Hijas de la Caridad.

domingo, 2 de diciembre de 2007

Hijas de María Madre de la Iglesia

Fuente: Hijas de María
Autor: Ada Ferrari

Nuestra Fundadora es Madre Matilde Téllez Robles, nacida en Robledillo de la Vera, provincia de Cáceres, Diócesis de Plasencia, en España, el 30 de mayo de 1841. Fueron sus padres D. Félix Téllez y Dña. Basilea Robles. Desde muy jóven vive en Béjar (Salamanca) con su familia, y dedicará por entero su vida a Dios y a los hermanos, en una entrega permanente de amor y de servicio; hasta que el 17 de diciembre de 1902, residiendo en Don Benito (Badajoz), Dios cambiará su vida de entrega por la vida del gozo eterno de su paz.

Matilde pasa muchas horas en oración ante el Sagrario, y de su amor a Jesús Eucaristía nace el Instituto Religioso que fundará un 19 de marzo de 1875, Solemnidad de San José, en Béjar, provincia de Salamanca, Diócesis de Plasencia, en España. Ese día se han dado cita, en la Iglesia de Santa María, ocho jóvenes dispuestas a emprender la gran aventura de fundar un Instituto Religioso. Matilde no cabe en si de gozo pero está inquieta. Al terminar la celebración de la Eucaristía comprueba con sorpresa que tan sólo una de las jóvenes ha acudido a la cita: María Briz, que pocos días antes había dejado a su novio para entregarse a Dios y al servicio de los hermanos necesitados. Pero Matilde no se arredra y sola, con su única compañera, emprenden la marcha hacia la casa en la cual comenzará la Fundación. Ella misma en sus Escritos Espirituales lo narra así: "Aquel venturoso día de San José, las dos se reúnen en su casita. Solas entran, bendicen al Señor, que aman más que a su vida, y éste las corresponde como sabe hacerlo a sus amadas... guardan soledad unos días... y meditando les dice Jesús: ¿Dónde están mis pobres? ¿dónde mis niñas y jóvenes? Al instante, poned Jesús mío, dulcísimo consuelo, tus órdenes que hemos venido a cumplirlas...

Así pues, la experiencia espiritual del amor de Jesucristo en la Eucaristía, que Matilde vive, es la fuente originaria de nuestro carisma, de nuestro espíritu y de nuestra misión evangelizadora en la Iglesia.

Suscitado por el Espíritu Santo, nuestro Instituto se siente especialmente vinculado a este Misterio de la Eucaristía. Considerarnos la Eucaristía como el sacramento del amor, en cuanto significa la caridad y la realiza. Y al mismo tiempo, María Madre que mantuvo viva y unida la primera comunidad de Jesús, es nuestra Madre, Modelo y Guía.

Esta vivencia de la Eucaristía nos lleva a responder con amor de presencia, en oración, a la presencia de Cristo Eucaristía; y a compartir nuestra vida y dones con los hombres nuestros hermanos. Nos hace especialmente sensibles a las necesidades y sufrimientos de los pequeños, los pobres, los enfermos..., a quienes va dirigida preferentemente nuestra misión.

Evangelizamos a través de: La educación integral cristiana; acogida de niños/as marginados, o desvalidos en Hogares; atención a enfermos, ancianos, pobres; Promoción social de niños, jóvenes y adultos; pastoral parroquias y rural; acogida en casas de espiritualidad. Siempre con la ayuda de María Madre de la Iglesia nuestra maestra, modelo y guía.

Actualmente el Instituto, con 47 comunidades, desarrolla su misión en: España 28 comunidades distribuidas por Andalucía, Asturias, Cantabria, Extremadura, Islas Canarias, Madrid y Salamanca Italia 2 comunidades, en Roma; Portugal 4 comunidades, en: Fátima Marvao, Nisa y Povoa de Varzín; Colombia, 4 comunidades en: Bogotá, Itagüi y Manizales; México 2 comunidades en: el Distrito Federal y en Aculco; Perú, 3 comunidades en: Cajamarca, El Callao y Lima; Venezuela, 4 comunidades en: Caracas, Naguanagua y Tucupido.
Queremos, tal corno lo quiso nuestra Fundadora, "que toda nuestra vida sea un acto de amor”

Dirección:
HIJAS DE MARIA MADRE DE LA IGLESIA - Curia General
C/ Marqués de Viana nº 45 - 28039 MADRID
Teléfono: 571 70 24 y 571 70 14 – Fax -. 571 39 54
E-Mail: hmmicg@planalfa.es

SALESIANO... ¿POR QUÉ NO?

Si eres de los que creen que la vida vale la pena vivirla a fondo…

Si te duele la situación de desesperanza y pobreza de muchos jóvenes a tu alrededor…

Si Dios ha irrumpido con fuerza en tu historia y descubres en Jesús de Nazaret las claves desde las que vivir…

Si estás dispuesto a compartir tu vida con otros como tú en un proyecto de fraternidad…

… Quizás Dios te esté llamando a ser salesiano.

Es el momento...

Es el momento para las grandes decisiones. Es el momento para dar un paso adelante y hacer de tu vida lo que quieres que sea: una entrega sin reservas a cuantos a tu lado reclaman tu tiempo y tu vida, todo cuanto eres.

Es el momento de decir "sí" a lo que desde hace tiempo te ronda en la cabeza y que el miedo, la inseguridad o el qué dirán te hacen aplazar para más adelante.

Es el momento para decir ¡ahora! Porque lo tuyo, cuanto piensas y sientes, no es fruto de tu imaginación… lleva, sin duda, la huella de Dios

martes, 27 de noviembre de 2007

Sodalicio de Vida Cristiana

Sodalicio de Vida Cristiana

Fuente:
Autor: Carlos Díaz

¿Qué es el Sodalicio de Vida Cristiana?

Es una institución de la Iglesia Católica, una Sociedad de Vida Apostólica, aprobada por el Papa Juan Pablo II en el año 1997. Su nombre universal es Sodalitium Christianae Vitae y sus siglas SCV.

En la larga historia de fe que se inicia hace casi cinco siglos, se trata de la primera comunidad masculina de consagrados nacida en tierras peruanas. Inicialmente el Sodalicio de Vida Cristiana estaba conformado solamente por personas nacidas en el Perú.

Con el paso de los años y con la marcha a servir pastoralmente en otros países hoy lo integran personas de diversas nacionalidades. Sus miembros se llaman sodálites. Ellos aspiran a conformarse con el Señor Jesús por el camino del amor filial a la Virgen María y a estar plenamente disponibles para el anuncio del Evangelio en las diversas realidades humanas.

Su conciencia del Plan de Dios los mueve a cooperar a que las realidades terrenas se ajusten a él, según la iluminación del Magisterio de la Iglesia. El Sodalicio de Vida Cristiana está integrado por laicos y sacerdotes que tras un proceso de discernimiento han reconocido en sus vidas la vocación a consagrarse plenamente a Dios, realizar el apostolado y llevar una vida fraterna, aspirando a la perfección de la caridad según las Constituciones que lo rigen.

Se trata de una comunidad eclesial surgida a fines del siglo XX de cara al tercer milenio de la fe, y que se encuentra en las coordenadas del Concilio Vaticano II, acogiendo las orientaciones de los grandes documentos de la Iglesia.

Visita la página de Sodalicio de Vida Cristirana, en: www.sodalicio.org.co